La Literatura Comparada en la década de 1980


A mediados de los ochenta Luz Aurora Pimentel –quien venía regresando a México después de haber concluido sus estudios de posgrado en Literatura Comparada en la Universidad de Oxford–, retomó con nuevos ánimos las latentes inquietudes que sus colegas habían sembrado en el camino haciendo que no decayera aquel impulso y sabiendo aprovechar que la literatura comparada a nivel curricular había para entonces también atraído la atención de otros tantos profesores, quienes comenzaban a integrar fundamentos comparatistas en sus materias. Al fin, en 1989 el proyecto logró aprobarse oficialmente como Posgrado en Literatura Comparada bajo el liderazgo de Pimentel, con un programa que resultó novedoso en más de un sentido, pues se planteaba bajo un esquema de tutorías antes todavía no tan común. Éstas se orientaban a partir de géneros de poesía, literatura dramática y narrativa comparadas, de tal modo que lograra sistematizarse el conocimiento de la segunda literatura con la cual se debía trabajar a partir de preceptos de la comparatística, orientados fundamentalmente por periodos, géneros, temas, aspectos de traducción y tradiciones literarias.

Dentro de las primeras generaciones que fueron aceptadas para estudiar este Posgrado se hallaba gente de muy diversas áreas del conocimiento, tales como la patología, la química, la física y la psiquiatría, por mencionar algunas. Pero dominaron los interesados en una formación más orientada a la comparación intraliteraria e interartística. Varios de los egresados del programa del Posgrado en Literatura Comparada que destacaron por su perfil académico, pronto se incorporaron al cuerpo docente y de investigación de la UNAM, enriqueciendo así su propio campo de estudio. Tal fue el caso de José Ricardo Chaves, Gabriel Weisz, Ana Elena González Treviño, Alfredo Michel o Irene Artigas Albarelli, entre varios otros. A su vez, el hecho de que algunos de ellos obtuvieran su adscripción al Centro de Poética del Instituto de Investigaciones Filológicas, permitió consolidar y estrechar los vínculos entre esta dependencia y la Facultad, aun antes de que con la última reforma al Posgrado se estipulara que ambas instancias deberían colaborar de forma coordinada para enriquecer la formación de los alumnos de posgrado y lograr todavía mayores resultados de titulación.