La Literatura Comparada en la década de 1990


Los noventa significaron para el Posgrado en Literatura Comparada un periodo de gran enriquecimiento, pero también de muchas transformaciones. Esto se evidenció también en la serie de coordinadores que sucedieron a Pimentel, iniciando con Rosa Beltrán, quien en 1996 tomó la estafeta de esta especialidad del Posgrado, quien acababa de concluir sus estudios doctorales en Literatura Comparada en la Universidad de California. Tras delegar las responsabilidades administrativas de esta dirección a la recién llegada, Luz Aurora Pimentel se abocó a impulsar otra de las iniciativas que para esta especialidad venían proyectando desde años atrás ella misma, junto con colegas como Federico Patán y Dieter Rall: la creación de Poligrafías. Revista de literatura comparada. Concebida como publicación interdisciplinaria e intercultural, de carácter internacional, la revista tenía el propósito de reforzar y difundir la investigación comparatista en sus facetas tanto teóricas como prácticas, con textos inéditos en distintas lenguas. Asimismo, durante estos años, dentro del ámbito de letras inglesas, encabezado por Claudia Lucotti y Nair Anaya, se comenzó a desarrollar de forma cada vez más seria el interés por la literatura postcolonial, un aspecto que previamente se había cultivado en el contexto francófono y que, aun sin tener una orientación teórica deliberadamente comparatista, permitió abordar las obras desde nuevas perspectivas, haciendo nuevas lecturas y análisis contrastados.

A Rosa Beltrán en el puesto de la coordinación de este Posgrado le sucedieron, en un lapso de muy pocos años, primero Pedro Serrano y luego Dieter Rall, quien se apoyó a su vez en Jorge Alcázar y Gabriel Weisz para lo que ellos mismos llamaron un “triunvirato”. Por este tiempo, la presencia de la literatura comparada en el posgrado había logrado ocupar un lugar claramente diferenciado y cada vez más popular, según lo evidenciaban las concurridas sesiones de orientación que organizaban Rall y sus colegas para los alumnos de nuevo ingreso. El auge de estas actividades duró hasta 1999, año en que se suscitó un hecho relevante que cambiaría el destino y la identidad no sólo del Posgrado en Literatura Comparada sino de todos los posgrados: siendo directora de la Facultad de Filosofía y Letras Juliana González, se estipuló que los diversos posgrados relacionados con la literatura se fundieran en uno solo.